Aráoz es un concepto de música y arte

El proyecto está representado por dos figuras de 12 cm de altura de Aráoz & Gygli con sus instrumentos musicales. El 5 de Mayo de 2021 lanzaron al público su primera producción: Imágenes Etéreas.

Imágenes etéreas busca representar lo que es imperceptible a los ojos: la energía, el alma, los pensamientos, lo intangible y lo invisible.

El sonido del éter

La historia de su theremín comienza en la ciudad de Guadalajara a mediados de 2012. Cuenta Andrés Aráoz que llegó una noche con su guitarra acústica a tocar en un bar que se llamaba Gallo, cerca de avenida Chapultepec. Ahí hizo amigos que lo invitaron a rentar un cuarto en una casa donde compartían arte y música.

Abner, un artista que se dedicaba a la pintura y al arte abstracto, tenía en su cuarto un theremín descompuesto. Andrés le propuso comprárselo y Abner aceptó venderlo muy barato, sabiendo que repararlo sería muy difícil, costoso o hasta imposible. Aún así le dijo que ese theremín sería “La mejor inversión de su vida”.

Efectivamente, en ninguna tienda de electrónica vendían la pieza que se necesitaba reemplazar para que funcionara. Los componentes del theremín son de tecnología analógica, por lo que las refacciones se encuentran descontinuados. Nadie los tenía, a excepción de un señor invidente que encontró en un bazar y que en la pared  tenía colgado un reloj que decía: “El genio de la electrónica”. Andrés le dio la pieza que estaba buscando, el vendedor la tomó con sus manos y empezó a recorrerla con sus dedos. Le dijo: “Es una bobina variable”.

Gruñón y regañón, de repente se volteó, sacó un pequeño cajón de su mueble y le mostró el contenido. ¡Ahí estaban las piezas que necesitaba! Se llevó como cinco por si necesitaba refacciones después. Aunque fue muy barato comprarlas, los agradecimientos a ese señor son infinitos. Reemplazó la pieza dañada por la nueva y logró hacer funcionar el aparato nuevamente. Tiempo después se lo mostró funcionando a Abner, que estaba un poco arrepentido de habérselo vendido, pero una de las últimas cosas que recuerda que le dijo fue: “Nunca olvides que tú tienes un pacto con el sonido”.

Monocordio

Otro amigo que hizo en el Gallo fue Luis Gygli (El Che), originario de la ciudad de Mar del Plata. En esa época Luis Gygli empezaba a hacer música para escena y obras de teatro. La primera vez que interactuaron juntos musicalmente hubo una conexión que conservaron junto con la amistad. Una de las cosas que tenían en común es que compartían el mismo interés por los efectos del sonido sobre la materia y la cimática. Hacían experimentos sonoros con lo que tuvieran a la mano: Gygli hacía vibrar el tambor metálico de una cama con un arco de violín y Aráoz fue descubierto en la cocina con unos audífonos y un micrófono grabando el sonido del refrigerador.

Una noche, Andrés le pidió a Che que le regalara una caja vieja de madera que él iba a utilizar como maceta. Había visto videos donde construían con botellas, clavos y una cuerda de guitarra un instrumento que se llama Diddley Bow y que se toca con un tubo de metal llamado slide. Le adaptaron una pastilla de guitarra, lo conectaron a pedales de efectos e hicieron varias grabaciones con él. Decidió llamar al instrumento Monocordio en honor a Pitágoras que tenía un instrumento parecido con una cuerda.

Después, en 2014, ya con una computadora y Ableton Live empezaron a producir las primeras grabaciones: «Sol Soul», «Kill TV», «Tesla», «Danza Aérea» e «Instante» bajo el nombre de Dirty Lobo.

En 2015 Aráoz regresa a Pachuca y termina la carrera de Ingeniería en Audio en 2017. En 2019 graba «Luz Luna» y en 2020 «Respirar». Ya con mayor conocimiento y herramientas vuelve a editar y mezclar los temas a principios del 2021 hasta quedar satisfecho con el resultado.

Foamy

Cuando era niño Andrés Aráoz jugaba con plastilina y hacia figuras de todo tipo pero nada se conservó, el tiempo se encargó de derretirlas y de poner su atención en otros pasatiempos como el rock. Pasaron muchos años hasta que gracias a su sobrina conoció el foamy moldeable que es muy parecido a la plastilina pero con la ventaja de que se endurece al dejarlo secar.

Cuando comenzó a producir figuras, experimentó una regresión a su infancia.

Así, empezó a hacer y vender figuras cada vez más detalladas. Una vez que terminó de producir la música, creó el arte de la portada de Aráoz – Imágenes Etéreas, lo que le llevó poco más de un mes terminar. El siguiente y último paso fue la colaboración de Karla Nava en la fotografía, una muy buena decisión elegir trabajar con ella, porque aportó muchas de las ideas para que el resultado final de las portadas quedara como lo conocemos ahora.

Sobre el autor /

Gusto de hacer composiciones, sonidos, compilaciones, mezclas sonoras y grabaciones de campo. Adicto a la música.

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